Lo venimos señalando desde hace mucho tiempo en este espacio: la importancia que para el futuro del sector financiero y de la banca en particular, tiene el cuidado de la imagen de las entidades frente a la sociedad, el público, sus clientes en definitiva.
En estos días, inmersos en una realidad en la que la volatilidad no es solamente una referencia a los mercados, que se va instalando en la vida de muchas personas, estamos siendo testigos de un ataque frontal a las entidades financieras.
Al frente de estos ataques se encuentran muchos políticos, tratando de lavar sus culpabilidades ante un mercado que ellos “controlaban”. Lo de control puede parecer una simple manera de definir algo difícilmente definible. Pero tras un primer encuentro entre el presidente Zapatero y los principales banqueros españoles, con sillones blancos, ambiente distendido y cordial, hemos visto una escenificación diametralmente opuesta en el segundo encuentro. Este gobierno parece darle mucha importancia a las escenografías y al manejo de las palabras.
En el boxeo es habitual que los púgiles esgriman palabras fuertes contra sus rivales para calentar el ambiente, y seguramente conseguir más espectadores. Lo mismo hizo el presidente Zapatero previamente a la reunión. Y la imagen a la prensa no tenía desperdicio: allí estaban los presidentes de los principales bancos españoles, ya no sentados en unos confortables sillones, sino frente a unas espartanas mesas, cual colegiales pillados en falta. Allí estaban, con sus apuntes, pocas sonrisas, frente al profesor. Claro que cuando las cámaras se retiraron, no hubo testigos sobre el tono de lo discutido, pero el público, la sociedad, los clientes de los bancos, están sacando sus propias conclusiones.
¿Y qué tiene que ver entonces todo esto con las tecnologías? Algo tendrá que ver, porque frente a los profundos e interesantes retos a los que se enfrentan los CIOs de las entidades financieras, no son ellos los que deciden los modelos de negocio de la banca. Eso no entra dentro de sus obligaciones. Pero lo que sí entra es el imaginar aquellos modelos que pueden cobrar visibilidad en tiempos no demasiado lejanos.
Cuando las entidades comprendan que sus responsables de tecnología han superado su techo. Porque las tecnologías también para los CIOs han dejado de ser sólo una herramienta. Dejarán de ser trabajadores bancarios, para convertirse en banqueros.
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