17 abril 2009
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Sistemas de Core Bancarios: ¿Es ahora el momento de cambiar?

Mª Teresa Alvarez, socio de Accenture

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Los sistemas de información son uno de los activos más destacados de las instituciones financieras contemporáneas y aquellos considerados “Core” resultan especialmente importantes y son un ejemplo claro de capacidades distintivas entre entidades, ya que de ellos depende la facultad de una determinada institución para atraer clientes, prestarles sus servicios y conservarlos. Está demostrado que los bancos que crean esas capacidades distintivas se encuentran en disposición de imponerse a la competencia, y batir a entidades similares en el largo plazo y en cualquier ciclo económico.

No obstante, la decisión sobre sustituir un sistema de core bancario, y el momento y la forma de llevar a cabo su reemplazo, sea posiblemente una de las decisiones más importantes que tenga que tomar el director de tecnología de un banco. Por tanto, es crucial escoger el momento y el enfoque más adecuados para minimizar los riesgos y maximizar las ventajas a largo plazo que de dicha sustitución se derivarán para la empresa.

Los bancos se encuentran en una encrucijada. El actual entorno económico, sumamente complejo, les somete a una gran presión, por lo que se ven obligados a efectuar agresivos recortes en materia de costes, al tiempo que se deben preparar para disfrutar de cierta ventaja competitiva cuando el ciclo económico cambie y se oriente de nuevo hacia el crecimiento.

Habitualmente dos son los criterios que determinan la decisión sobre el cambio de los sistemas core: por un lado cuando el coste total de la propiedad de los sistemas existentes resulte insostenible, y/o cuando las capacidades de estos sistemas suponen un serio obstáculo para la competitividad de la institución, para su crecimiento y para la consecución de altos niveles de rentabilidad. Por desgracia, la complejidad de los sistemas básicos de la mayoría de los bancos se ha ido incrementando a medida que estos añadían estratos de funcionalidad para adaptarse a las cambiantes necesidades de su ámbito de actividad (enfoque al cliente, multicanalidad, entre otros). El resultado de esta situación son sistemas que requieren un mantenimiento complejo y con un coste muy elevado.


 

En el actual entorno económico, este alto coste en la evolución y el mantenimiento de dichos sistemas de información con, en general, muchos años de vida útil ya no son sostenibles, como lo era en épocas de fuerte crecimiento. Es más, las necesidades de negocio de la mayoría de los bancos están experimentando cambios muy rápidos, y las mejoras y adaptaciones que se requerían en estos antiguos sistemas de información no proporcionan la funcionalidad que permite a estas entidades alcanzar sus objetivos financieros, ni en tiempo, ni a un coste razonable.

A su vez, en el actual entorno económico, disponer de una sólida plataforma bancaria básica con la que respaldar la creación de valor en las operaciones de fusiones y adquisiciones, es más importante que nunca. Por el contrario, el simple hecho de añadir la actividad que proporcionan las aplicaciones y la infraestructura tecnológica de una entidad adquirida a un entorno complejo y costoso ya de por sí complejo, supone un obstáculo para el banco comprador a la hora de alcanzar las sinergias que justifican la operación.

Lo mismo ocurre en el caso de entidades con una estrategia de expansión internacional, donde las sinergias están fundamentalmente basadas en plataformas de sistemas eficientes en términos del modelo operativo embebido, así como de su facilidad de adaptación y posterior mantenimiento.

Junto con el coste, el otro gran motivo para aplazar la decisión de cambiar los sistemas de core básicos es el riesgo. Pero hoy en día, sustituir estos sistemas básicos resulta mucho más seguro que en el pasado. De hecho, dada la incertidumbre y la rapidez de los cambios que se están produciendo en la economía en este momento, en realidad la opción más arriesgada podría ser mantener dichos sistemas tal y como están. El riesgo es, sin lugar a dudas, un elemento inherente a todas las iniciativas relativas a los cambios de sistemas. No obstante, la aparición de paquetes de software de core bancarios significa que los bancos ya no tienen que crear nuevos sistemas de la nada como hicieron hace décadas, cuando desarrollaron sus sistemas básicos. Ello minimiza los riesgos de que la actividad de la empresa se vea alterada, y reduce el tiempo y el coste de las iniciativas de sustitución de estos sistemas básicos.

Los actuales enfoques graduales y secuenciales de estos procesos, incluso la capacidad de cambio selectivo de capacidades clave, ayudan a minimizar la disrupción en el negocio. Así, se  facilita la continuidad de los mismos, otro de los elementos clave de preocupación a la hora de abordar este tipo de transformaciones. Además, los nuevos modelos industrializados de delivery, las herramientas avanzadas de migración de datos y ejecución de proyectos, así como unos equipos de profesionales con gran experiencia en los procesos de transformación de los sistemas core de los bancos, ayudan a reducir tanto los costes como los riesgos asociados a este tipo de iniciativas.

 

Por ultimo, los nuevos modelos globales de obtención de recursos mitigan asimismo los riesgos y los costes. Aprovechando los recursos en materia de desarrollo ya firmemente consolidados de que disponen ahora los países con menores costes, un banco puede reducir aún más el gasto que supone la sustitución de los sistemas básicos.

En definitiva, aunque sustituir los sistemas core conlleva menos riesgos que hace tan solo unos años, hay que tener muy presentes la magnitud del proyecto que se pretende abordar (parcial o total), el plazo en el que puede llevarse a cabo, así como considerar la posible reutilización de algunos de los sistemas existentes (cambiar todos los sistemas o mantener parte de ello). Valorar estos factores con sumo cuidado es vital para poder garantizar el éxito de una transformación. Las opciones apropiadas para cualquier banco dependerán de diversos factores como los objetivos de la empresa a medio y largo plazo, los modelos operativos y los puntos de partida en materia de TI, así como la capacidad de aceptación de los cambios por parte de la entidad, entre otros.

Las experiencias de diversos bancos pioneros han puesto de manifiesto las ventajas de implantar nuevos sistemas básicos. Es el caso de BAWAG P.S.K. (Austria), BBVA (en España el proceso está en marcha y en Latinoamérica ya se ha completado), Santander (España, Reino Unido y Latinoamérica), Caixa Geral (Portugal), Commonwealth Bank of Australia (Australia), PKO Bank Polski (Polonia) y Standard Bank (Sudáfrica). Dichas instituciones decidieron asumir el riesgo, convencidas de que para incrementar sustancialmente la rentabilidad de sus actividades tenían que empezar de nuevo. El tiempo les ha dado la razón.

De esta forma, la transformación de los servicios de core bancarios debería orientarse a la consecución de dos ventajas competitivas:

  1. mejora de la eficiencia y la innovación de los productos y los servicios para impulsar el crecimiento de los beneficios y
  2. reducción de los costes totales de procesamiento de operaciones. En muchos casos dicha transformación es crucial para conseguir un incremento sustancial de la eficiencia operativa, aumentar el potencial de crecimiento, responder a las necesidades de los clientes, en constante evolución, y mejorar la gestión del riesgo.

Hoy por hoy, los principales problemas que se planteaban a la hora de iniciar el proceso de transformación, a saber, los costes, los riesgos y la complejidad del mismo, se han minimizado de forma significativa. Al mismo tiempo los enfoques graduales y secuenciales de transformación facilitan la continuidad del negocio y ayudan a obtener resultados de negocios antes y con mayor garantía de éxito.

En este contexto, incluso en este entorno económico, tomar la decisión de no cambiar resulta aún más difícil que en el pasado.


En Número 176 (7 de abril de 2009)


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