8 de noviembre de 2006
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Tendencias de la Consultoría y Estrategia

José Vicente Hernández del Castillo-Olivares, Socio-Director, CMC

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En los últimos años, la consultoría tradicional se ha visto sometida a reprobación por el propio mercado. ¿A qué se ha debido esta crítica? Por un lado, la aparición de algunos escándalos, que tuvieron su eco en los medios, pusieron en duda la seriedad de este sector. Por otro, la venta de intelecto en proyectos de planificación y conceptualización fracasan cuando abordan la construcción o integración. Pero realmente, ¿qué ha ocurrido?

Desde nuestra humilde opinión, se trata de mera “evolución”, lo que era efectivo en los 90, no tiene por que ser necesariamente efectivo en 2K. La consultoría se tiene que reinventar a si misma. ¿Por qué? Porque nuestro contexto ha cambiado y mucho en los últimos 5 años. Un sinfín de nuevas tecnologías emergen y, sobre todo, se han popularizado, tecnologías que nos facilitan la “relación” (Internet, móviles, mensajería instantánea, Voz/Video IP, TV Interactiva).

A lo largo de los 90, los modelos de consultoría tenían su foco en los procesos de gestión, modelos operacionales. Las economías de escala tienen especial relevancia en estos contextos, donde el más grande es el más aventajado, por lo que estrategias de grandes fusiones marcaron toda esa década.

Todas las nuevas tecnologías que están orientadas a facilitar los “contextos de relación”, por ende, se convierten en elementos estratégicos, en términos de reducir costes de operación, mejorar la eficacia y aportar mayor valor, lo que a su vez se traduce en fidelización, mayor capilaridad y mejora de la cuenta de resultados. Las tecnologías de relación no solo las observamos en el sentido Entidad – Cliente o Proveedor, sino que hablamos de relación entre procesos de sistemas de información. Así, modelos conceptuales como SOA y CIM (Contact Interaction Management) se convierten en piedras angulares, siendo el sustrato tecnológico de la era de las “relaciones”.

Toda esta amalgama de nuevas tecnologías, el acercarse a ellas con planteamientos cuantificables o cualificables en términos de ROI, ha sugerido al segmento de la consultoría un mayor grado de exigencia, en términos de conocimiento y fundamentalmente en términos de innovación en su aplicación a los contextos de negocio. Además, la Innovación se convierte en la propia estrategia del sector Consultor, haciéndole diferente, único y con aportación valor.

Es ahí donde se ha producido el gran diferencial: La Tecnología se ha centrado en atomizar los procesos operativos, transacciones y sistemas, simplificando su despliegue a través de nuevos canales y creando nichos de mercado y aplicación. Sin embargo, la Consultoría no ha evolucionado hacia contextos más concretos y especializados. Por ahora, el grueso de las grandes consultoras mantiene el mismo y tradicional enfoque de grandes proyectos de reingeniería de procesos globales, con retornos dudosamente tangibles a medio/largo plazo. El consumidor tradicional de Consultoría sigue viéndose obligado a contratar grandes equipos con estratos, perfiles y objetivos difusos. En definitiva, inversiones que se siguen argumentando bajo la etiqueta de “inversión estratégica”, en vez de demostrar el retorno de dicho desembolso en función de la mejora a corto/medio plazo que plantea en un proceso o ámbito concreto.

En el sentido evolutivo estamos hablando del “Pasado” de donde obtenemos la Experiencia, y del “Futuro” que lo construimos con la Innovación.

El factor fundamental de este viaje es la especialización, por otro lado, muy reñida con los modelos generalistas de las grandes consultoras.

En este contexto aplicaremos el símil de la construcción, el diseño de un gran proyecto de edificación moderna (léase Innovación) requiere el empleo de nuevos y modernos materiales (léase Nuevas Tecnologías), con el diseño de un gran arquitecto con experiencia y capacidad (léase Consultora) que tiene la responsabilidad y pueda ejecutar el proyecto para garantizar su éxito (léase nuevo modelo Consultor - Integrador), que asume la responsabilidad completa del desarrollo del/los proyecto/s.

Evidentemente, las consultoras más pequeñas tienen la ventaja de adaptarse más rápidamente a los nuevos contextos, ya que tienen que romper menos inercias, teniendo una mayor capacidad de especialización e innovación. Por otro lado, las más grandes mantienen una inercia en términos de oferta, adecuación de la misma, evolución de sus propias capacidades, de una forma más lenta, pues hablamos de un contexto de servicios que dependen del factor humano y están lastrados en cierta medida por sus costumbres. Cabe en este caso mencionar la célebre frase o postulado de la evolución: “The Survival is not the Biggest, but the Fittest” – Sir Charles Darwin.


En Número 097 (8 de noviembre de 2006)


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