SOA (Arquitecturas Orientadas a la exposición de Servicios) supone un reto tecnológico tan importante como difícil para el sector financiero, sin embargo sus resultados son inmensos, y aplican directamente a la consecución del diseño de los Planes Estratégicos como sustrato tecnológico capaz de dinamizar el desarrollo de los Planes Directores.
Una de las principales estrategias de crecimiento en el sector financiero viene dada por las adquisiciones/fusiones para diversificar la oferta de productos y servicios o bien incrementar cuotas de mercado. Así los Planes de S.I. deben ser capaces de absorber la integración de sistemas heterogéneos, modelos y procesos en un tiempo record de mercado.
SOA nos proporciona un contexto tremendamente apropiado para catalizar al máximo y facilitar el complejo proceso de sistemas que conlleva una fusión. Pero SOA no solo se queda ahí, sino que permite abordar estrategias basadas en modelos de relación (B2B2C) integrando y ofertando a su vez nuevos productos y servicios liberados y consumidos por terceras entidades colaboradoras. Cogiendo mayor fuerza bajo esta estrategia aquellas entidades con mayor capilaridad mercado.
Así, SOA bajo su concepto estratégico nos nuestra su verdadero valor más allá de su plano Tecnológico y Arquitectónico. SOA también aplica el escenario ideal para la óptima Gestión de Procesos de Negocio (BPM) y la Monitorización de la Actividad de Negocio (BAM) en tiempo real.
El gran secreto de todos los acrónimos tecnológicos que rodean SOA (WWSS, BPEL, UDDI, WDSL, XML, entre otros) es que han conseguido la estandarización de la información en su contenido y su continente o estructura, definiendo un modelo más abstracto del concepto servicio y proceso de negocio, e implementando el concepto de Desarrollo de Aplicaciones Compuestas.
Este modelo se basa en la composición de Procesos de Negocio con servicios de aplicaciones provenientes de diferentes sistemas, propios y de terceros proveedores, bajo la combinación de un flujo y reglas basadas en el estándar BPEL.
Bajo contenedores de BPEL se alojarán miles de Procesos compuestos por la reutilización de los servicios de las aplicaciones existentes, una vez trasformada y estandarizada la información (XML), reutilizando el existente al máximo bajo el entorno flexible de la adaptación continua.
Los resultados de todo esto serán:
- Una capacidad de integrar y desplegar servicios y productos en el mercado sin precedentes
- Un modelo de escalabilidad de sistemas y servicios casi ilimitado
- Capacidades de monitorizar e interaccionar con la actividad de negocio en tiempo real
- Garantizar el cumplimiento de los niveles de servicio y calidad (SLA´s y QoS) actuando de forma predictiva y proactiva
La parte difícil de todo esto es que detrás de la implantación de este modelo se esconden grandes proyectos de reingeniería para llevar a cabo la atomización de los servicios de aplicación en los sistemas de negocio existentes y a integrarlos en la arquitectura, para mas tarde componer y orquestar los servicios de negocio que componen los Procesos y Servicios de la entidad. Otro de los grandes esfuerzos a realizar pasa por desacoplar la lógica de proceso o servicio embebida en el nivel Front-Office que existe en una buena parte de las aplicaciones del mercado.
Como conclusión, la evolución a SOA del sector financiero supone casi una obligación para mantener los ratios y objetivos de competitividad a medio y largo plazo. Pero por dura o compleja que parezca su implantación sus resultados nos darán un valor mucho más allá de lo esperado, eso sí, siempre atendiendo o apoyando los planes estratégicos o directores del negocio. |