Revolution Banking SP 2016

¿Está la banca preparada para los pagos digitales y móviles?

By on 22 octubre, 2014
Andres Bernard - Accenture

Accenture logo¿Sabía que PayPal, con 3 millones de cuentas activas en España y 20.000 comercios conectados, ha lanzado junto a Samsung una app que le permite autorizar el pago con su huella dactilar? ¿Y que Apple, con 500 millones de tarjetas registradas y con el reconocimiento de huella disponible en su iPhone 5, ha anunciado que el negocio de los pagos es una gran oportunidad en la que están interesados? ¿Sabía que Facebook, con más de 250 millones de usuarios en Europa, ha solicitado al Banco Central de Irlanda autorización para ofrecer servicios de pagos en la UE?

¿Y se ha dado cuenta de que los taxis ya no anuncian un número de teléfono sino una app para solicitar el servicio? ¿Sabía que puede pagar la carrera directamente desde la app? ¿O sabía que Renfe ya le permite pagar on-line con PayPal? ¿O que los nuevos parquímetros de Madrid le permiten pagar con tarjetas contactless o con el móvil y que incluso ofrecen un monedero digital donde poder acumular el cambio de efectivo para usarlo más adelante? Yo, como consumidor y usuario digital conectado, estoy encantado. De hecho, soy adicto a comprar (sólo con mi huella) las canciones que me sugiere la app iTunes Store de Apple.

Sin darnos cuenta hemos recorrido ya un largo camino en la economía digital y hoy la distribución omnicanal es un imperativo para todas las empresas. Ahora la siguiente etapa de conectividad está al llegar, ya que los clientes evolucionan desde la elección de la compra y ejecución del pago hacia las interacciones completas y sin disrupciones a través de los dispositivos móviles. Y ahí están también Google Wallet o la app de Starbucks, como ejemplos en Estados Unidos, uno de los mercados líderes en ecosistemas y pagos digitales. O las soluciones inglesas Paym, para pagos móviles entre particulares, y Zapp, para pagos en comercios digitales, basadas en los pagos inmediatos entre cuentas bancarias que ofrece VocaLink.

Este mundo “conectado” está impulsando la transformación de los pagos digitales, la migración de los pagos en efectivo y con tarjetas plásticas hacia pagos realizados en canales digitales, bien con tarjetas virtuales guardadas en monederos digitales en la nube o a través de nuevos mecanismos de pago siempre digitales.

También el marco regulatorio en el ámbito de los pagos está cambiando las reglas de juego de forma sustancial. La directiva europea de servicios de pago ya abrió el mercado a nuevos entrantes con la figura de las entidades de pago y ahora su revisión prevé la apertura del acceso a las cuentas bancarias por parte de terceros proveedores (tipo Trustly, que ofrece APIs a servicios de promociones como Groupon para el pago on-line vía transferencia).

Por otro lado, el Gobierno aprobó hace unos días una reducción importante en las tasas de intercambio para operaciones con tarjetas bancarias, que los bancos no podrán repercutir a consumidores o comercios, con un impacto directo estimado en más de 400 millones de euros, según la Comisión Europea.

Afortunadamente, hay buenas noticias para la industria bancaria. El mercado potencial de los pagos digitales y móviles es enorme: según nuestros análisis, los pagos en efectivo y con tarjeta totalizan alrededor de tres billones de transacciones anuales a nivel mundial, por un importe agregado de trece billones de dólares americanos. Qué porcentaje de estos pagos se convertirán en pagos digitales – y a qué velocidad – es una incógnita aun, pero podemos estar seguros de que esta migración ya está en marcha a medida que la economía digital se desarrolla. Y la banca tiene la oportunidad de capturar parte de este negocio, innovando y extendiendo su radio de acción hacia los ecosistemas digitales. Así lo están haciendo algunos jugadores como BBVA con Wizzo, o La Caixa, Santander y Telefónica, con Yaap, o Redsys con iupay.

Para una innovación exitosa, en su beneficio, el de sus clientes y el de la sociedad en general, las entidades deben trabajar los ecosistemas colaborativos, definir los roles de los participantes y diseñar estrategias que permitan la rápida adopción masiva de soluciones bancarias de pago digital y móvil, asumiendo la canibalización parcial de ciertos negocios con menor potencial.

Tanto si los bancos protagonizan el acceso digital a las cuentas para que sus clientes hagan pagos por cualquier canal en interacciones personales y comerciales digitales avanzadas, como si dejan a sus clientes que usen sus cuentas bancarias como cuentas “tontas” que alimenten las cuentas de pago inteligentes digitales que los clientes posean en otros bancos o en otras entidades no financieras, la industria bancaria se enfrenta a decisiones difíciles.

Si eligen ser parte activa de la revolución en los pagos digitales y móviles, los bancos pueden aprovechar el gran potencial del profundo conocimiento interno que tienen de los hábitos y necesidades de sus clientes, la seguridad que inspiran entre los usuarios digitales conectados y la capacidad demostrada en la gestión multicanal y en el desarrollo de alianzas estratégicas dentro y fuera del sector bancario para llevar al mercado propuestas de valor disruptivas. Ventajas competitivas que les permiten afrontar estos desafíos digitales con confianza. ¡Que la Fuerza “digital” les acompañe!

Andrés Bernad, Senior Manager, Accenture

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