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La necesaria transformación de la banca en la era del Caos de los Datos

By on 6 julio, 2017
Roberto Cano - Kodak Alrais

Los cambios en el marco regulatorio, la democratización de los dispositivos móviles y el cambio en la relación de los clientes con sus entidades bancarias, son algunos de los principales retos que está afrontando la banca en su proceso de transformación digital.

Las nuevas tecnologías están redefiniendo el negocio de la banca y la forma de operar tanto de clientes como de entidades. La unión de la tecnología con las finanzas (fintech) está permitiendo desarrollar productos y servicios financieros cada vez más innovadores que están ayudando a superar esos retos.

En este contexto, si bien es cierto que las entidades financieras españolas están realizando un esfuerzo significativo para transformarse digitalmente, aún queda bastante camino por recorrer. Según el Observatorio de Digitalización Financiera, una iniciativa de Funcas y KPMG, solo el 30% de las entidades ha alcanzado una madurez digital mientras que un 25% está todavía en una etapa inicial de digitalización. El camino aún es largo y entre las principales necesidades que debe cubrir la banca para adaptarse al entorno cambiante en el que vive están las siguientes:

Una nueva experiencia de cliente

Anteriormente los clientes preferían ir a su oficina bancaria y estar siempre en contacto con su gestor habitual porque confiaban en la relación personal. La forma de vida moderna ha modificado este comportamiento y cada vez tenemos menos tiempo para ir a una oficina y esperar a ser atendidos. Por ese motivo, los sistemas de onboarding de los bancos deben ser cada vez más ágiles y digitales. Es innecesario que un cliente firme cuatro copias de un mismo contrato cuando sus datos pueden rellenarse digitalmente de forma automática, solicitar una única firma digital y enviarlo todo por correo electrónico. Esto requeriría mucho menos tiempo por parte del gestor y el cliente sentiría que su tiempo es mucho más valorado, lo que aumentaría su satisfacción con el banco.

Pero la experiencia de cliente no se limita sólo a la experiencia en oficina. Hoy en día los clientes quieren gestionar su dinero por sí mismos y al momento. Si a esto añadimos que España es el país de Europa con mayor penetración móvil, superior al 80%, todas las empresas que quieran “ir en el bolsillo de sus clientes” deben adaptarse a sus necesidades. Tienen que ser capaces de ofrecer entornos seguros y aplicaciones que sean ágiles y flexibles para hacer transferencias de dinero, contratar productos y servicios o gestionarlos. Pero todo ello no será posible sin un paso previo, el de la digitalización de toda la información y datos de los clientes.

Marco regulatorio y seguridad de los datos

La legislación vigente de la LOPD es muy exigente con el tratamiento de los datos de los clientes de banca. Por ese motivo, la digitalización y el almacenamiento automático de los datos es la mejor solución para mantener la información de los clientes en un entorno seguro. Las prácticas habituales de la banca incluyen el almacenamiento de datos personales en formato impreso, simultáneamente al digital y así es imposible asegurar la seguridad de los datos. Los papeles pueden perderse, pueden salir de la oficina bancaria en una falta de supervisión o pueden destruirse en un accidente. Todo ello poniendo en peligro la seguridad de los clientes y de su información personal.

El término Blockchain es básicamente un registro de acontecimientos o hechos digitales compartido por muchas partes diferentes, que no puede ser borrado y que solo puede ser modificado a través del consenso de la mayoría. Esta tecnología es clave para registrar y seguir los pasos digitales que los clientes de banca dan en torno a su entidad, los productos y los servicios contratados.

Esta tecnología permite a las entidades bancarias grabar los datos transaccionales y registros financieros de sus clientes una forma segura y en la nube. Esta tecnología aporta seguridad a las transacciones, ya que las hace inalterables y evita que se dupliquen. Si los datos de los clientes y la gestión de transacciones se hacen de forma digital, esta tecnología recogerá los datos y garantizará la seguridad.

La Inteligencia Artificial y el control de fraude

La Inteligencia Artificial (IA) permite analizar grandes cantidades de datos para estudiar patrones de comportamiento que permitan a las entidades bancarias ir un paso más adelante de sus clientes, prever próximas necesidades, incidencias u oportunidades y anticiparse a ellas.

Se trata de una tecnología imprescindible para poder analizar cómo se comportan los usuarios y detectar patrones de comportamiento fraudulentos. Sin embargo, para poder aplicar la Inteligencia Artificial primero es necesario contar con los datos de uso de los clientes. Si los usuarios dejan una huella digital a su paso por las plataformas digitales del banco, analizar y detectar este comportamiento será mucho más sencillo, aunque esto también requiera una inversión por parte de la entidad bancaria para almacenar toda la información de sus clientes en formato digital.

En definitiva, la irrupción de la tecnología en el sector financiero es una gran oportunidad para ofrecer una atención más rápida y ágil, reducir costes de gestión de documentos o garantizar la seguridad de los datos personales. Sin embargo, para poder aprovechar esta oportunidad y sacar el mayor partido de los recursos invertidos, las entidades bancarias deben apostar por la definitiva digitalización de documentos, información y procesos, de tal forma que puedan adaptarse a los cambios y ofrecer servicios y productos más inteligentes y adaptados a las necesidades y requerimientos tanto de las entidades regulatorias como de los clientes.

Roberto Cano, Director General de Kodak Alaris España

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