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Yaap, ¿vuelven los negocios sin modelo, sin beneficios?

By on 18 noviembre, 2014
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Hace un par de semanas, se presentó en Madrid Yaap money, una aplicación para enviar y recibir dinero de móvil a móvil. Para hacer estas transacciones, basta con saber el número de teléfono con quien intercambiar dinero, o su usuario de Facebook y Twitter. Yaap es una alianza de CaixaBank, Banco Santander y Telefónica, Pretende facilitar el trámite de pagar las pequeñas deudas de la vida cotidiana; un regalo común, enviar instantáneamente dinero a un familiar, o una comida ‘pagada a escote’.

Para el CEO de Yaap, Carlos Beldarrain, “Yaap money es el chat del dinero; instantáneo y seguro”. Permite no sólo enviar dinero a los contactos de la agenda del móvil, también se puede enviar o solicitar dinero a los seguidores en las redes sociales. Funciona sea cual sea el banco y el operador de móvil con el que el usuario trabaje; basta con tener instalada la aplicación y asociarla con la tarjeta de crédito.

Yaap es la marca escogida por CaixaBank, Banco Santander y Telefónica para el desarrollo de negocios digitales que se constituyó a mediados del pasado año. Con Yaap Money se pretende crear una suerte de Red Social, llegar a un público joven que necesite realizar este tipo de operaciones “de persona a persona”. Sin embargo, y aquí nos parece entrever el Talón de Aquiles del sistema, lo que le llega al receptor no es el dinero: para ingresarlo en su cuenta y utilizarlo debe primero hacer una transferencia del mismo a su cuenta bancaria. Es decir, si se lo envían un viernes por la noche, día habitual de salidas de los jóvenes, hasta el lunes o el martes no podrá contar con ese dinero en su cuenta bancaria. A nuestro entender, demasiado tiempo para los jóvenes.

Otra cosa curiosa, por definirla de alguna manera, es que ante las preguntas de la prensa la empresa afirma que el proyecto no tiene definido un modelo de negocio, que eso vendrá con el tiempo. Y no sólo eso, sino que los socios no tienen definido un techo de inversión para el proyecto.

A los que llevamos años en este sector, esto nos retrotrae a otras épocas, en que proyectos matadores, acababan muriendo por razones diversas. Uno emblemático entre los proyectos de pago móvil fue Mobipay, un servicio de pago por móvil que se desplegó en España desde 2001 hasta 2009. Permitía autorizar pagos con tarjetas de crédito o débito como Visa y MasterCard asociadas al teléfono móvil. Con este sistema no era necesario enviar los datos de la tarjeta por internet. La comunicación se realizaba mediante mensajes interactivos USSD entre el teléfono móvil y el nodo Mobipay, en forma de pregunta-respuesta. También se habilitó la opción de usar SMS.

Mobipay nació de la fusión de dos iniciativas paralelas que entonces desarrollaban BBVA y Movistar (Móvilpago), y Santander, Vodafone y Amena ( Pagomóvil). Pero los usuarios de Pagomóvil no podían pagar en los comercios adheridos a Móvilpago, y viceversa. La idea fue, entonces, fusionar ambas, e implicar en su desarrollo a otros bancos y cajas de ahorro, y a las redes de pago.

Al proyecto acudieron casi 80 entidades financieras. En su comisión estaban presentes los miembros de los tres sistemas de pagos. Junto a ellos, los representantes de las tres compañías de móviles -Telefónica Móviles, Vodafone y Amena. Ello garantizaba el que 800.000 comercios pudieran incorporar la nueva función de pago por teléfono móvil. Al final, Mobipay decía contar con 250.000 usuarios y 7.600 comercios adheridos, además de servicios públicos como los autobuses de Málaga. Pero Mobipay España cesó de prestar servicio a finales de 2009.

Consultado al respecto, algún ex directivo de Mobipay ha señalado que “Supongo que la crisis ha creado una mentalidad en los inversores (bancos, cajas y operadores telefónicos) de “stop loss”, “no queremos seguir enterrando dinero en un sistema que no sabemos cuándo va a entrar en números negros”.

Otro servicio, que sí sigue existiendo aunque sin resultados espectaculares, es Hal-Cash, que tiene como entidades afiliadas a Grupo Banco Popular, Bankinter, Cajamar, Caja Laboral, ABANCA y Evo, y cuenta con presencia en Canadá, Ecuador y Estados Unidos. Con Hal-Cash, el receptor del pago puede acudir inmediatamente a cualquier cajero de su red, operar sin necesidad de tarjeta, y recibir el dinero de inmediato. Algo que resulta casi fundamental en un tipo de cliente joven. Además, Hal-Cash ha llegado a acuerdos con Telepay, Ukash y Pâysafecard, que la abre a otro tipo de operaciones.

Por todo ello, nos sorprende el que se invierta en hacer negocios sin un modelo de negocio, y más, tomando en cuenta los tiempos que corren. Para una empresa joven, sin embargo, parece una situación ideal, porque puede utilizar el dinero de los inversores sin tener que generar beneficios.

Pero con el tiempo, ésta nos parece una situación insostenible.

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